miércoles, 30 de abril de 2008

La intérprete


Esa soy yo: "La intérprete"

Bueno, claro que yo no me parezco a Nicole Kidman... soy mucho menos rubia, más confiada, igual de flaca, más bajita, mucho menos problemática que ella... ah, y yo no estoy hecha "al vapor".

Mi carrera fue de 4 años y en la universidad gocé muchísimo, sufrí, aprendí, me reí, me enfermé, me enamoré, volví a sufrir, conocí mucha gente, me volví a reir... y un día, la universidad se acabó. Ahora mismo, estoy en pleno proceso de titulación (muy emocionada y muy ansiosa pero de eso, de mi tesis, hablaré otro día)


A grandes rasgos, el trabajo de una intérprete es algo emocionante pero no constante (...al menos en mi caso) pero está bien porque a mí me gusta mucho hacer muchas cosas más, además de interpretar. Traducir es una de ellas y aunque es un rollo en el que se tiene que ser muy meticulosa y encontrar siempre "la palabra precisa", se aprenden muchísimas cosas.



Otra de esas cosas que me encantan es dar clases pero clases a los niños. Ahí SÍ que aprendo, soy yo, me relajo y fluyo.

Pues bueno, en septiembre del 2007 empecé a dar clases de inglés a una niña a la que llamaré: "Campanita", ya que sólo le faltan las alitas (porque a veces... sí que vuela). Esta chaparrita es un ser maravilloso, inteligente y (como casi todos los niños y niñas) es una traviesa de lo peor pero eso sí, siempre sabe la respuesta a casi cualquier pregunta que yo le haga, a veces inventa la respuesta pero con una chispa TAN maravillosa que yo prefiero el ingenio a la precisión.

Pues resulta que la semana pasada tuve una traducción INMENSA, sin exagerar. Me levantaba y empezaba a traducir, comía y seguía traduciendo, cenaba, traducía y a dormir pero sólo para soñar con las palabras que usaría al día siguiente. Era demasiado y, de vez en cuando, tomaba un momento para despejarme y dejar de pensar y pensar y pensar... y claro, un día consideré que la clase con Campanita podría ser una forma de distracción... y no me equivoqué...

Llegué puntual a la clase, entré, tomé asiento y empezó el "jaleo" como bien dice la castiza madre de Campanita. Llegó mi alumna acompañada de su hermanito de 4 años y del perro. La madre los regañó y a gritos y ordenó que todos salieran de la cocina. Sólo Campanita hizo caso (a veces creo que más que una niña, es un digno homenaje a Monty Python) Acto seguido, la madre fue por ella de las orejas, la sentó a la mesa, se llevó al niño, al perro, cerró la puerta y en eso... se fue la luz.

Le pedí a la niña que le preguntara a su madre dónde estaban las velas, porque al otro día había examen y TENÍAMOS que terminar ese día. La madre le dijo simplemente: "dile que para qué quiere las velas..." y se dio la vuelta, con el niño bajo un brazo y el perro bajo el otro.

Unos 5 minutos después, la madre recapacitó y bajó a decirme: "tengo esta vela muy larga que da muy buena luz porque, claro... como se ha ido la luz usted no ve, no??", acto seguido, encendió una veladora de la Virgen de Guadalupe que no me iluminaba ni la mano aún cuando yo la tenía frente a mi cara... eso no importó, la madre siguió diciendo: "aunque es suficiente, voy a traer otra..." y trajo una vela (MUY pequeña) estaba dentro de una especie de armazón MUY grande y creo que, si es posible, veíamos menos.




El niño entró y empezó a tratar de agarrar las cosas que estaban en la mesa (porque, claro, la madre le decía: "no toques nada" y esto era como una invitación para el enano).
Pues en menos tiempo del que los adultos se imaginan pero los niños conocen TAN bien, este muchachito agarró "la vela muy larga", la madre trató de detenerlo pero sólo logró que le cayera parafina en las manos y gritó: "¡¡¡pero niño, que me has quemado!!!" ...el niño corrió y la madre puso las manos bajo el grifo del agua...

"Ahora le traigo una linterna que construí, espere" afirmó la Sra., mientras salía con cara de sollozo de la cocina. Esta afirmación me brincó un poco, sobre todo la parte de: "...que construí" ¿¿pues, cómo le hizo??

Entró, me entregó una linterna pequeñita y salió sin decir nada... ella iba saliendo cuando el enano de 4 años entró, me quitó la linterna y salió corriendo. Campanita gritó y salió corriendo detrás del enano, obviamente se pelaron... obviamente la madre les quitó la linterna y me la entregó mientras se quejaba: "es que de verdad, estos críos... no sé qué hacer con ellos" y de pronto dijo: "Jo..., ¡¡¡que le han quitado las baterías!!!"

En estos momentos, yo ya no pensaba por qué no había cancelado la clase y me ponía a traducir en lugar de ver este acto circense (de tres pistas) de cerca, no... mejor decidí tomarlo con calma y fluir.
La madre regresó con la niña (sí, de la oreja) y la linterna, aunque ésta venía un poco "dañada" por el jaloneo (la linterna quiero decir, porque la niña venía con una sonrisa de oreja a oreja) pero aún así, nos pusimos a trabajar.

La clase estuvo llena de un millón de interrupciones más del niño, de la madre, del perro... la única que no aparecía era la luz.





Cuando el reloj POR FIN marcó el final de la clase, le di gracias a Dios, cerramos los cuadernos y llamamos a la madre. Campanita salió "volando" (detrás de su hermano y del perro) no sin antes decir: "adiós Miss, me divertí mucho" aventando un beso al aire.

La madre decía: "es que de verdad, nunca tengo un instante de paz porque claro, voy por ellos al cole y ya todo se vuelve un jaleo, de verdad Miss, no sé qué hacer... porque los uniformes, la comida, el perro... y ahora, ni luz para entretenerlos con la tele" y sí, alguna lagrimita se le quedó enredada en las pestañas.

... es que son niños Señora, pensé mientras ella abría la puerta y me decía: "la espero el próximo lunes"

Ser intérprete es una cosa maravillosa, aunque a veces se tiene que complementar con otras cosas... es mi consejo, en caso de que les gusten las emociones fuertes.


3 comentarios:

María Giuseppina dijo...

Qué bonito... pero mi corazón ególatra reclama que nunca hablaste de mí como parte de tus distracciones en esa semana.
Seguro la niña es más alta que yo y a mí no me describes como un ser mágico con alitas.
Estoy herida...

Renee dijo...

Querida, si no hablo de ti es porque tu estuviste en Arizona TODA la semana, recibiendo tu "masaje de papaya" (whatever the hell that is) y aunque mi realidad codependiente gire en torno a tu alada y mágica existencia sí... fui una tontuela y todavía no sé por qué no sólo no te mencione, sino que fue un error no hacerte un homenaje, una mención o ya de perdida un link cumpleañero.
Una vez alcarado el punto y bajo promesa de no volverlo a hacer... espero que esta omisión quede en el olvido.
¡¡¡Feliz Día del Niño Champo!!!

María Giuseppina dijo...

No queda en el olvido.
Quiero mi homenaje...
Espero hoy una entrada que hable de mí...
SEA POR DIOS!