domingo, 15 de julio de 2007

Esperando la casualidad de mi vida... la más grande!!!

La cita que leerán a continuación la encontré en un texto que hace referencia a "Los amantes del círculo polar" una película maravillosa que vi hace algunos años y me dijo muchas cosas en su momento. Esta película habla, o al menos a mí sí me habló, sobre las coincidencias (tanto buenas como malas) y las señales con las que nos encontramos por la vida y tomamos en cuenta. También las oportunidades que se plantan frente a nosotros pero decidimos pasar por alto y así dejar que alguien más las tome.
Sin embargo siento que "Los amantes..." no me lo ha dicho todo todavía y por eso me puse a buscar algo más al respecto... y lo encontré. Es una de esas películas que van cambiando y evolucionando con el tiempo, así como uno, y al verlas tiempo después nos recuerdan lo que aprendimos de ellas en su momento y como un regalo o un extra, al volverlas a ver nos dicen algo más...

[Fue necesario agregar la anterior explicación en el último segundo a petición expresa del "Sr. Místico Guevara" ya que, sin ella (según sus propias palabras) el texto carecía de sentido... sea por Dios!!!]


Ahí va:






"¿Un acontecimiento no es tanto más significativo y privilegiado cuantas más casualidades sean necesarias para producirlo? Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla. Tratamos de leer en ella como leen las gitanas las figuras formadas por el poso del café en el fondo de la taza.
"Nuestra vida cotidiana es bombardeada por casualidades, más exactamente por encuentros casuales de personas y acontecimientos a los que se llaman coincidencias. Co-incidencia significa que dos acontecimientos inesperados ocurren al mismo tiempo, que se encuentran".


Kundera



P.S. La última foto de esta entrada aparece a petición de un Re-descubrimiento de la vida: RODRIGO, quien sabiamente la tituló como: "Mujer remojando pensamientos en una taza metafórica"
Inspiración nocturna?? Tal ves... Falta de sueño?? ...por qué no!!


1 comentario:

Rodrigo dijo...

Romance mudo con el cuadro de la “Mujer remojando pensamientos en una taza metafórica”

Mientras leía la última frase del placentero comentario de la Ranita (como ya le digo sin su autorización) me llené de pensamientos sobre la causalidad, la casualidad y la coincidencia; no obstante, el flan de mi inspiración no acababa de cuajar (será que siempre le pongo demasiado caramelo de conciencia), pero hoy cuando sosteníamos una filosófica conversación sobre lo ultraterreno de los crustaceos, so pretexto de una metafórica taza de café, me encontré la inspiración flotando sobre el mismo. Ahí estaba, la famosa nata, que la mujer del cuadro reclamaba interrumpía su acceso al robusto elixir; puesto que siendo la taza metafórica, la nata solo puede ser aquello que de pronto sobresale, aquello que así nada más impide el acceso a la otra conciencia. Lo anterior me remitió irremediablemente a los últimos dos párrafos del ensayito de mi amiga, donde se ocupa de lo maravilloso de la casualidad; por lo que ahora te apunto Renecita, que la causalidad es la metafórica taza de café de nuestro platicado cuadro. La experiencia es lo que conforma nuestras vidas, pero lo que subyace es lo que las llena. Lo significativo de un suceso se puede encontrar especialemente marcado por la cantidad de casualidades que “descubrimos” se reunieron para darle origen, esto tiene mucho de verdad y mucho de no descubierto.
Conforme pasamos por la vida, los dioses juegan con nosotros, nos dan cuchardas de inspiración, gotas de locura, tazas de resignación, rebanadas de felicidad, manojos de nervios, untadas de pasión, platos de oportunidades, copas de valor y chispas de... de chocolate. La intrincada receta que cada uno de los ingredientes forma es única, cómo único es cada uno de nosotros, la temperatura, el tiempo y hasta la dedicación hacen de cada platillo de experiencia un momento único e irrepetible. El demiurgo cocina a capricho y sin preguntar, para entregarnos una metafórica taza que de pronto puede llenarse de nata y quitarnos el acceso al líquido ocre de la conciencia.
Así, me atrevó a decir, que la coincidencia no es sino el resultado súbito de la capacidad de sorprenderse y de encontrar que dos o más sucesos se encontraron en la condiciones correctas para originar un tercero. El cotidiano discurrir de nuestras vidas tiende a aprehender lo que nos rodea, así, no lo hacemos conciente hasta que de pronto, movemos un poquito la nata y nos damos cuenta de que en nuestra taza hay más que café.
Con todo esto, nos felicito, la “Mujer remojando pensamientos en una taza metafórica” es en realidad el proberbial ser buscando asir un poco de experiencia, para encontrar la coincidencia. Al final ambas palabras se encuentran ligadas, la experiencia es el conocimiento (encia) de aquello que el hombre conoce cuando sale (ex) a revisar lo que hay a su alrededor (peri), mientras que la coincidencia es el conocimiento (encia) de aquello que ocurre (incide) al mismo tiempo (co); por lo tanto para coincidir es necesario experimentar, remojar el pan de la conciencia en la metafórica taza de la otra conciencia y recuperar de aquello que obtuvimos, lo que sucedio al mismo tiempo, en el lugar y momento adecuado para traer un feliz acontecimiento.

Por todo esto, no pudiera haber imaginado mejor y más rico título para el cuadro de la “Mujer remojando pensamientos en una taza metafórica”.