jueves, 16 de agosto de 2007

Mi fijación oral


Toda esta larga, LARGUÍSIMA historia empezó cuando yo tenía unos 5 ó 6 años y en la puerta del colegio al 10 para las 8 de la mañana le dije a mi mamá: "Creo que tengo un diente flojo mami... ¡¡¡y atrás ya tengo otro!!!"


Bueno, así empezó esta historia de dentistas, ortodoncistas, endodoncistas y maxilofaciales. A los 7 años ya tenía yo freno de caballo (un dolor y una vergüenza que, siendo una mujer católica, no le desearía NUNCA a nadie...) a los 8 años tenía brackets en los dientes de arriba y en los de abajo y eso era SÓLO el principio.


El Dr. Rotberg (hombre MARAVILLOSO a quien quiero con toda mi alma... a pesar de todo por lo que me ha hecho pasar porque SÍ, lo culpo directemente Doctor!!!!) fue mi primer dentista. Él, me envío con el Dr. Stein a quien, a mis tiernos 7 añitos yo ABORRECÍA... así, con toda mi alma y con todas sus letras. En él conocí a un hombre muy perseverante que incluso llegó a amarrarme el freno de caballo con cemento y demás... lo que el Dr. Stein no sabía es que se había encontrado con la horma de su zapato y aquél angelito de trenzas (o sea, yo) se valía de pinzas del coche, desarmadores, llaves de tuercas y LO QUE FUERA y dejaran al alcance de esta niña para quitarse toda aquella faramalla de la boca. Ahora es cuando atribuyo mi extrema delgadez al uso de estos aparatos, no exagero... recuerdo perfecto cómo sentía yo los dientes los sábados por la mañana. Vaya, no podía ni con mis fruti lupis del desayuno, hacía corajes y no comía sino hasta que el dolor pasara... lo cual ocurría el jueves en la noche (la víspera de la próxima cita, ven por qué los viernes tienen otro significado para mí???)


Pues un buen día el cielo se abrió y el Dr. Stein dijo: "ME DOY SEÑORA, llévese a esta niña porque yo no puedo con ella y su caja de herramientas" Bueno, huelga decir que ése día lloré por primera vez de felicidad... es más, creo que fue ahí cuando empecé a creer en los milagros pequeños, grandes E IMPOSIBLES.



Desgraciadamente, el juicio brotó inesperadamente en mi vida (al menos, en forma de muelas... del juicio, obviamente) y eso provocó la TAN temida pregunta del Dr. Rotberg: "Mujer... cuándo vas a terminar el tratamiento de ortodoncia???"


Bueno, la respuesta a esta pregunta se reflejó en la extracción de las cuatro muelas del juicio, los dos premolares superiores, una hospitalización, 2 años y medio de ortodoncia, más de UN MILLÓN DE SONRISAS DE MAZORCA en cualquier foto en la que yo apareciera (porque eso sí, ni con aparatos dejé NUNCA de pelar el diente, que conste...) pero CERO sexy... lo sé.





El día de hoy (día en que POR CIERTO, cumple 30 años de muerto Elvis Presley "EL REY", hombre de mi vida, de quien hablaré en otra ocasión) regresé SÚPER feliz de mi visita quincenal al dentista porque antes de que llegue el mes de septiembre (y con ello, mi entrada al tercer piso, o tercer década de mi vida) este suplicio se terminará de una vez y para siempre... si Dios y el ortodoncista quieren.


Este año, a los casi treinta (primeros) años de vida POR FIN veré mi boca libre de ataduras (físicas al menos, porque nunca he tenido de otro tipo... ni con aparatos me callo nunca)
Por fin voy a poder comerme las manzanas con y sin caramelo a mordidas, sentir el helado MARAVILLOSO de Roxy otra vez, comer muéganos, elotes con mayonesa y mucho queso, masticar TODOS los bubble gum que quiera, las galletas oreo y GRACIAS DIOS ya no voy a parecer un rayador de zanahorias usado después de tomar mis sagrados alimentos.

Esto para mí es muy fuerte y muy grande y muy PERO MUY esperado... el día se acerca y ya inició la cuenta regresiva...


Ahora sí: Willy Wonka, Hansel, Gretel y Betty Crocker... PREPÁRENSE que esto ¡¡¡SE ACABÓ!!! Mi boca está a nada de ser libre y ahora ya no la para NADIE!!!


He dicho...




2 comentarios:

María Giuseppina dijo...

En serio me da gusto que a tus casi treinta taquitos ya te libres de tan terrible problema.
Acabo de leer tu blog y quiero matarme, ¿por qué a mí las cosas me salen mal? ¿por qué si yo tuve brackets casi cinco años seguía siendo gorda? ¿por qué sigo siendo gorda ahora? ¿por qué nunca me dio asco la comida a pesar del dolor, mi paladar metálico, mi operación en la que me rompieron el hueso del paladar entero, etc?
Me quiero morir...

Renée dijo...

Mira Champi... mejor CALLA que MUCHAS quisieramos tus curvas en lugar de haber pasado por la adolescencia como una agujeta con trenzas.
Además, tu tienes un tacto que muchas envidiamos, mira que comerte un plato de enchiladas al otro día de tu operación es un toque de sutileza que NO CULQUIERA tiene (YO, de hecho, no me lo acabé y a mi ni me operaron)
JAJAJA